martes, 6 de octubre de 2009

El exceso de obra muerta que busca más seguridad en la cubierta puede resultar peligroso


 
  Durante mucho tiempo los accidentes en la mar, además de los hundimientos, los golpes ocasionados por máquinas sufridos por los tripulantes, fueron por olas que se llevaban a los marineros. En el pesquero tradicional se faenaba en cubierta, con los hombres expuestos a los embates del mar, con escoras de hasta 35 grados. Por eso durante mucho tiempo los ingenieros buscaron alternativas para mejorar esta situación, bien por medio de sistemas de estabilización del barco sobre el mar, para reducir su inclinación, bien cubriendo las cubiertas para que los tripulantes no estuviesen tal expuestos.
   Pero la consecuencia de ello, y lo reconoce Guillermo Gefaell, presidente de los ingenieros navales gallegos, es que, en ocasiones, se fabrica demasiada superestructura, es decir, lo que se conoce también como obra muerta, lo que va fuera del agua en el buque. Aunque los proyectos reciben la aprobación de estabilidad, lo cierto es que en la actualidad puede ser un problema.


No obstante, en la World Fishing de Vigo, la delegación canadiense liderada por John Kgrovich, insistió en que la concienciación en materia de seguridad de los marineros es determinante. No es lo mismo que se vea la seguridad como un engorro burocrático de cursos y papeles a que se haga al pescador corresponsable de su seguridad en la mar. Solo este cambio de concepto y diseño de las políticas de seguridad ha supuesto un vuelco en la siniestralidad allá, y un bajón de los muertos.

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